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Nuevas Directrices de la OMS Refuerzan la Seguridad del Catéter Venoso Central (CVC)

Novas diretrizes da OMS focam em aumentar a segurança do CVC
Novas diretrizes da OMS focam em aumentar a segurança do CVC

Con el objetivo de reducir los casos de CLABSI asociados a la inserción del CVC, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un nuevo conjunto de directrices destinadas a mejorar la técnica y hacer que el uso del dispositivo sea más seguro.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2026 un nuevo conjunto de directrices centradas en el catéter venoso central (CVC). El objetivo es prevenir las infecciones del torrente sanguíneo asociadas al dispositivo. Un grupo internacional de especialistas elaboró el documento a partir de una revisión sistemática de la evidencia, reuniendo 25 recomendaciones y 16 buenas prácticas. De este modo, las nuevas directrices de la OMS buscan reducir los casos de CLABSI, la infección del torrente sanguíneo asociada a la línea central. Además, el documento presenta estrategias para hacer que la inserción del catéter sea más segura para el paciente.

Para los gestores hospitalarios y los equipos de abastecimiento, comprender estos cambios va mucho más allá de una simple actualización técnica. Cada episodio de CLABSI prolonga la estancia hospitalaria, incrementa los costos asistenciales y aumenta el riesgo de sepsis y taponamiento cardíaco. Asimismo, los protocolos estandarizados para la inserción y el cuidado del CVC facilitan las auditorías internas y reducen la variabilidad entre los equipos. Por ello, alinear las compras y la capacitación con las nuevas directrices se convierte en una prioridad estratégica para la gestión hospitalaria.

Las recomendaciones abarcan ocho dominios, desde la capacitación y la higiene de manos hasta los bundles y la vigilancia epidemiológica, incluyendo la inserción, el mantenimiento y la selección del sitio de inserción. La directriz se aplica a adultos, adolescentes, niños y neonatos, aunque excluye los catéteres para hemodiálisis, tema que será abordado en una futura parte 3. En este contexto, el documento destaca los principales aspectos de las nuevas directrices para quienes insertan, mantienen y retiran el CVC en la práctica clínica diaria.

¿Por Qué el CLABSI Sigue Siendo una Preocupación para los Hospitales de Todo el Mundo?

El CLABSI figura entre las infecciones hospitalarias más prevenibles, aunque su impacto continúa siendo significativo. En las unidades de cuidados intensivos (UCI) de Estados Unidos, la incidencia estimada alcanza 0,8 casos por cada mil días de catéter. Sin embargo, en países de ingresos bajos y medios, una revisión realizada en 50 países identificó tasas de hasta 44,6 casos por mil días de catéter, evidenciando la disparidad mundial en la incidencia de infecciones.

Cada episodio puede generar costos de hasta 46 mil dólares en los sistemas sanitarios de países de altos ingresos, debido a la prolongación de la hospitalización y la necesidad de tratamientos adicionales. Durante la pandemia de COVID-19, diversos países, incluido Brasil, registraron un aumento de las tasas de CLABSI en las UCI. Este escenario refuerza la necesidad de contar con protocolos sólidos para la prevención de infecciones y la prevención de la sepsis en toda la red hospitalaria.

A pesar de la gravedad del problema, la adhesión a las medidas básicas de control de infecciones sigue siendo desigual entre los distintos países. Un estudio global de la propia OMS mostró que pocos países cumplen con todos los requisitos mínimos para implementar programas eficaces de prevención y control de infecciones. En consecuencia, las nuevas directrices buscan establecer un estándar único y adaptable tanto a hospitales de alta complejidad como a instituciones con recursos limitados.

Higiene de Manos y Técnica Aséptica: La Base de las Nuevas Directrices de la OMS

La OMS considera la educación continua de los profesionales de la salud como un requisito previo para cualquier protocolo de prevención. Según la directriz, los profesionales deben recibir formación formal sobre la indicación de uso, la inserción, el mantenimiento, el acceso y la retirada del CVC. Además, los equipos deben someterse a evaluaciones periódicas sobre conocimientos y adherencia a los protocolos. La higiene de manos, por su parte, debe seguir los cinco momentos establecidos por la OMS, dando preferencia a la fricción con solución hidroalcohólica en todo contacto con el catéter.

Antes de la inserción, la directriz recomienda el baño diario con solución de clorhexidina en pacientes críticos, tanto adultos como pediátricos. Para la antisepsia de la piel, la OMS prioriza las soluciones alcohólicas frente a las formulaciones acuosas. Entre las opciones disponibles, la clorhexidina alcohólica al 1 % o al 2 % ofrece mejores resultados que el yodo en alcohol o el alcohol utilizado de forma aislada. Es importante destacar que estas soluciones no se recomiendan en neonatos debido al riesgo de quemaduras químicas.

Durante el procedimiento, la directriz recomienda una técnica estéril con precauciones máximas de barrera: gorro, mascarilla, bata estéril, guantes estériles y campo quirúrgico de cuerpo completo. Tras la inserción, se aceptan tanto los apósitos transparentes semipermeables como las gasas. Asimismo, el uso de apósitos impregnados con antisépticos en el sitio de inserción pasa a considerarse una opción válida para adultos y adolescentes. De esta manera, cada etapa del procedimiento incorpora una capa adicional de protección frente a la contaminación, reforzando las buenas prácticas de higiene durante todo el proceso asistencial.

Selección del Sitio de Inserción y del Catéter: ¿Qué Cambia en la Práctica?

Entre los cambios más relevantes, la OMS pasa a recomendar las venas subclavia o yugular en lugar de la vena femoral para la inserción del CVC. La proximidad de la región inguinal a la piel aumenta el riesgo de contaminación durante la punción. En ausencia de contraindicaciones, la vena subclavia se convierte en el sitio de elección, aunque la técnica requiere una capacitación adicional del profesional. Como consecuencia, los hospitales pasan a valorar aún más la calidad de los catéteres para acceso subclavio utilizados en UCI y centros quirúrgicos.

En cuanto al número de lúmenes, la directriz recomienda el uso de catéteres de un solo lumen siempre que la condición clínica del paciente lo permita, reservando los catéteres multilumen para situaciones que requieran infusiones simultáneas. Cada lumen adicional representa una vía potencial para que las bacterias alcancen el torrente sanguíneo. Por ello, seleccionar el número de lúmenes de acuerdo con la necesidad terapéutica contribuye a reducir este riesgo. Actualmente, los hospitales disponen de catéteres CVC de doble y triple lumen, lo que permite adaptar la elección a cada situación clínica.

Para los catéteres de larga permanencia, la OMS señala los modelos Hickman y Port-a-Cath como alternativas válidas para pacientes de todas las edades. Los catéteres impregnados con antibióticos o recubiertos con antisépticos también se consideran opciones aceptables, especialmente en pacientes con alto riesgo de infección. No obstante, la propia directriz reconoce que el mayor costo de estos dispositivos puede limitar su adopción generalizada, especialmente en países de ingresos bajos y medios.

Mantenimiento, Apósitos y Bundles: Sosteniendo la Prevención en la Práctica Diaria

Durante la fase de mantenimiento, la OMS recomienda establecer un protocolo formal para el cambio de apósitos, con intervalos de tres días o más cuando se utilicen apósitos transparentes que permanezcan íntegros. Sin embargo, el cambio debe realizarse antes si existe exudado, suciedad o desprendimiento de los bordes. Para el lavado (flush) del catéter cuando no existe infusión continua, la directriz recomienda el uso de solución salina estéril en lugar de soluciones heparinizadas en pacientes de todas las edades.

La sustitución rutinaria del CVC sin una indicación clínica específica deja de recomendarse, ya que no reduce el riesgo de infección y expone innecesariamente al paciente a nuevos procedimientos. En consecuencia, el catéter debe permanecer instalado únicamente mientras exista una indicación clínica activa y retirarse tan pronto como deje de ser necesario.

Además, la OMS recomienda la implementación de bundles asistenciales, es decir, conjuntos de entre tres y cinco prácticas basadas en evidencia que deben aplicarse de manera conjunta. La vigilancia continua de las infecciones asociadas a la atención sanitaria, incluido el CLABSI, también se considera una buena práctica esencial, junto con la retroalimentación periódica de los resultados a los equipos de salud. En este sentido, los países que aún no disponen de sistemas estructurados de notificación pueden beneficiarse del desarrollo de redes nacionales de vigilancia que permitan comparar resultados entre instituciones.

Catéteres CVC y el Portafolio de Biomedical

Desde 1979, Biomedical desarrolla y fabrica dispositivos médico-hospitalarios con registro ante ANVISA y procesos alineados con las Buenas Prácticas de Fabricación. Su línea de catéteres para acceso venoso central incluye modelos de uno, dos y tres lúmenes, fabricados en poliuretano biocompatible, radiopaco, estéril y apirógeno. Estas características de calidad están en consonancia con los aspectos técnicos reforzados por las nuevas directrices de la OMS. Actualmente, más de 2.000 hospitales brasileños utilizan los catéteres y otros dispositivos vasculares de Biomedical en su práctica clínica diaria, contribuyendo a fortalecer las buenas prácticas médicas a lo largo de toda la atención al paciente.

Para los gestores de abastecimiento interesados en adaptar sus protocolos a las recomendaciones más recientes, vale la pena conocer la línea de catéteres para acceso venoso central disponible en bio.com.br. El equipo comercial de Biomedical está preparado para resolver dudas técnicas y apoyar la selección del dispositivo más adecuado para cada paciente.

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